domingo, 6 de julio de 2014

Pasos.

Supongo que es esto lo que sigue cuando todo lo que se ha tenido es comodidad.
El cambio se vuele necesario y ya no una opción.
Más de una vez he querido cambiar, pero no es necesario quererlo, hay que hacerlo.
La calle de la comodidad se vuelve insuficiente y entonces nos da por querer conocer nuevos caminos, nuevos paisajes que nosotros mismos nos habíamos negado gracias a la comodidad de la calle que nos daba lo necesario por darle lo mínimo.
Esas ganas de quererle escupir en la cara al culpable de nuestros errores, y darnos cuenta que para hacerlo habría que estar parado frente al espejo.

miércoles, 25 de junio de 2014

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Cuando leo algo y tengo muchos recuerdos gracias a esa palabra la sonrisa quiere explotar pero cuando leo mis escritos de hace ya un par de años, es la memoria quien desea explotar. He aquí el porque ya no escribo tan seguido, es evidencia de todo lo que ha cambiado y aunque me asusta debo admitir que todo ha mejorado. Ya casi no tengo tiempo de escribir en una hoja o en la computadora como lo hacia hace unos años que tenia  tiempo libre y es que ahora cuando mi corazón va a explotar y me pide escribir,  en esos momentos en vez de tomar un bolígrafo o un teclado tomo su mano y aunque no hay tinta,  escribo en su piel todos los poemas que no puedo plasmar en papel. Acentuo cada palabra con un beso, marco puntos y comas con caricias  tiernas y   mordidas que dejan una leve marca como signos de exclamación.
Su piel es el papel, y yo la poeta que desea jamás dejar de escribir, todo lo que ella me hace sentir.